Tunel de sueños

Pajaros y sueños

Los desiertos de la mente son extensiones inhóspitas, poco conocidas, lugar fértil para la fantasía y los sueños. En esos desiertos flotan ideas como pequeñas hojas otoñales a través de las dunas de la imaginación y la creación.

Estas ideas buscan refugio de los vientos del olvido, la desilusión y la desesperanza. Se entierran en las arenas doradas del desierto, formando un capullo de papel color esperanza, protegiéndose de los gusanos de la pereza y el desánimo.

Con el tiempo, a veces breve, a veces eterno, bajo el cálido aroma del porvenir, el gotear del rocío de la experiencia se trasmina por la arena, nutriendo o pudriendo a las ideas. En algunas de ellas se genera un cambio irreversible, una metamorfosis increíble que multiplica cada átomo de estas ideas, haciéndolas crecer, transfigurarse y tomar una nueva identidad; se convierten entonces en deseos y sueños. 

Muchas ideas no consiguen sobrevivir a este duro cambio; las que lo logran, continúan su ciclo de maduración hasta salir de sus refugios bajo tierra como pequeñas mariposas de luz, con decisión propia, libres. Aquellos peligros que antes las amenazaban ya no significan nada. Las ideas, ahora hechas deseos y sueños, vuelan por los desiertos, los bosques y mares de la mente; visitan soles y juegan en otros planetas en lo profundo del subconsciente y también en lo poco profundo, creciendo, tomando a cada momento formas fantásticas. 

Para materializar estos sueños y deseos hay que extraerlos del inmenso mundo de la mente, llevarlos al exterior, al mundo real donde imperan las leyes de la física y el tiempo, donde lo infinito se hace finito y perecedero. Fuera de la mente los sueños y deseos también obedecen estas leyes.

Atrapar estos sueños es trabajo de los cazadores de sueños, quienes 

construyen trampas y redes hechas con materiales de la realización para capturarlos. Estos cazadores de sueños normalmente son considerados gente extraña, excéntrica, distinta. En muchas ocasiones y durante todos los tiempos de la humanidad han sido incomprendidos por la sociedad. Sin embargo, lo mejor, lo más grande, maravilloso, obscuro, inspirador de la humanidad fue y será realizado por cazadores de sueños. Para lograr esto se requiere trabajo diario, grandes dosis de perseverancia, baños de fortaleza todas las mañanas, así como beber muchos litros de Té sabor motivación. Para cada sueño se requiere una red a la medida, ya que hay sueños de muchos tamaños y muy variadas formas. Algunos son fáciles de capturar; otros son enormes, tanto que las redes de cualquier cazador se romperían al intentar su captura; los hay rápidos y muy lentos, pero hay algunos que son capaces de arrastrar a los cazadores a una persecución infinita en las arenas y tierras sin fin de la mente, perdiéndolos en el laberinto de lo irrealizable.

Sin embargo, el universo de la mente humana obedece una sola condición: el punto final donde todos los soles que iluminan la mente se ocultan para no salir más, el ocaso más oscuro, apagando todo lo creado desde las pequeñas ideas flotantes hasta los recuerdos de los sueños y deseos realizados. Para muchos cazadores de sueños esa es la meta última: llegar a ese ocaso final buscando atrapar el sueño de su vida.

por 

Carlos Esponda Juarez

 

Die Vogel-Tram 

 

Die Wüsten des Verstandes sind unbewohnte Gegenden, wenig erforscht, ein fruchtbarer Ort für Fantasie und Träume. In diesen Wüsten schweben Ideen wie Blätter im Herbst über die Dünen der Vorstellungskraft und Kreation. 

 

Diese Ideen suchen Zuflucht in den Winden des Vergessens, der Desillusionierung und Hoffnungslosigkeit. Sie vergraben sich im goldenen Sand der Wüste. Diese Ideen bilden einen Kokon aus hoffnungsfarbenem Papier, und schützen sich vor den Würmern des Pessimismus. 

 

Im Laufe der Zeit, manchmal kurz, manchmal ewig und mit dem warmen Duft der Zukunft, sickern die Tropfen des Taus der Erfahrung durch den Sand, nähren und verderben zugleich die Ideen.

 

Manche Ideen werden unwiderruflich verändert, eine unglaubliche Metamorphose, die jedes Atom der Ideen vervielfacht. Sie lässt sie wachsen und verwandeln. Die Ideen nehmen eine neue Identität an, sie verwandeln sich in Wünsche. Und Träume. Viele Ideen überstehen den Wandel nicht. Die, die es schaffen, setzen ihren Reifezyklus fort, bis sie ihre Zuflucht unter der Erde wie kleine Schmetterlinge aus Licht verlassen, aus eigenem Willen, frei! 

 

Jene Gefahren, vor denen sie sich einst fürchteten, haben ihre Bedeutung verloren. Die Ideen sind nun aus Wünschen und Träumen gemacht, sie fliegen durch die Wüsten, Wälder und Meere des Geistes, besuchen Sonnen und spielen auf anderen Planeten im tiefsten und weniger tiefen Unterbewusstsein, wachsen und nehmen immerzu fantastische Gestalten an.

 

Um diese Träume zu vergegenständlichen, muss man sie aus der unermesslichen Welt des Geistes extrahieren und sie nach außen bringen, in die reale Welt, wo sie über die Gesetze der Physik und der Zeit regieren, wo das Unendliche endlich und vergänglich wird.  Außerhalb des Geistes unterwerfen sich die Träume und Wünsche diesen Gesetzen.

 

Diese Träume zu erwischen ist die Aufgabe der Traumjäger, die Fallen und Netze bauen, die aus Materialien der Verwirklichung gefertigt sind, um sie einzufangen.

 

Diese Traumjäger werden meist als seltsam, exzentrisch, "anders" wahrgenommen. Seit Menschengedenken wurden sie von der Gesellschaft immer wieder missverstanden. Trotzdem wurde und wird das Beste, das Größte, Wunderbarste, Dunkelste, das Inspirierendste der Menschheit durch die Traumjäger fertig gebracht. Um das zu schaffen, muss man täglich arbeiten, eine hohe Dosis Durchhaltevermögen, ein allmorgendliches Bad in Stärke sowie viele Liter Tee mit Motivationsgeschmack zu sich nehmen.

 

Für jeden Traum braucht man ein Netz nach Maß, gibt es doch Träume in vielerlei Größen und Formen. Manche sind leicht  einzufangen, andere sind riesig, sodass die Netze eines jeden Jägers beim Versuch, sie einzufangen, reißen würden. Es gibt schnelle und langsame Träume, aber es gibt einige, die es schaffen, die Jäger in eine unendliche Verfolgungsjagd mitzureißen, in die Wüsten und Welten des Geistes, sie führen die Jäger in die Irre, ins Labyrinth des Nicht-Machbaren.

 

Allerdings folgt das Universum des menschlichen Geistes einer einzigen Bedingung, der Endpunkt, wo alle diese Sonnen, die den Geist erhellen, sich verbergen, um ihn nie wieder zu verlassen, der dunkelste Sonnenuntergang, der all das Geschaffene abschaltet, von den kleinen schwebenden Ideen bis hin zu den Erinnerungen an Träume und verwirklichte Wünsche.

 

Für viele Traumjäger ist es das Endziel: zu diesem finalen Sonnenuntergang zu gelangen beim Versuch den Traum ihres Lebens einzufangen.

      Von 

Carlos Esponda Juarez

 

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